
En el París de la década de 1830, la ópera italiana marcaba el gusto de los salones y el piano era su principal vehículo de difusión. En ese ambiente desplegó su talento Louise Farrenc (1804-1875), cuyas variaciones sobre temas de Bellini, Donizetti y Carafa protagonizan el cuarto volumen de la integral que María Stratigou publica en el sello Grand Piano.